domingo, 30 de septiembre de 2018

La herida de papá

Vuelvo a este espacio blanco. Vuelvo a donde la herida se abre. La escritura es otra, más disciplinada, más neutra. Una novela quiere salir de la cabeza pero es solo una línea, una pestaña, ojo en vigilia, mientras la tesis está menos agujereada, intento que sea un camino que se ramifique en árbol. Este verano ha sido un golpe de realidad. Una fecha se ha tatuado para siempre en mi cabeza. Las paredes ya no son las mismas, ya no protegen. El cuerpo ya no es un envoltorio. El cuerpo de mi padre ha sido abierto. El labio ha sido cosido, pero no del todo. La espera ha sido cicatrizarnos. Lo ha limpiado. No sabemos cuándo despertará sobre la arena el cangrejo. Ya mañana es octubre y todavía hay luz.


No hay comentarios:

Publicar un comentario