domingo, 5 de marzo de 2017

Cuerpo-partida

"Del todo asombrado, Kazik descubrió que estaba condenado de por vida a arrastrar un poco la pierna izquierda, que uno de sus ojos distinguía a duras penas las formas y los colores, que a medida que envejecía, se multiplicaba sobre el dorso de la mano, malignas manchas marrones, y que se le caían el pelo y los dientes. Observaba estos cambios como si leyese la historia de un extranjero, si bien la aflicción y el dolor se asomaban en él y lo torturaban: la aflicción del deterioro, el dolor de la separación. Varices azules habían rápidamente cubierto su pantorrilla izquierda -se inclinaba y las miraba como se mira el mapa de una región desconocida. Sus ojos lagrimeaban tan pronto como se acercaba al heno recién cortado, las cerezas le daban diarrea, atravesar el césped del zoo, picores, y su párpado guiñaba solo en los momentos de gran emoción; no eran más que bagatelas, pero le envenenaban poco a poco la vida (...)"

De David Grossnam, cita que aparece en Corpus, de Jean-Luc Nancy (2003)

No hay comentarios:

Publicar un comentario