domingo, 25 de septiembre de 2016

1937

la amiga de mi abuela tenía el vientre abultado de una golondrina
me trenzaba el cuello cuando no podía masticar la carne de la liebre
me limpiaba las uñas
y me decía que algún día el sol podría ahogarse en la esquina de sus ojos

la amiga de mi abuela sabía contar las luciérnagas que flotaban en su pecho
había cumplido ochenta años el 18 de octubre
estaba contenta deshaciendo su chal gris

deshaciendo mis ojeras que me hacían de noche
al día siguiente
tuvieron que sacarla de una grieta

tuvieron que pesar los alambres que sujetaba el frío

para decidir qué flores había que masticar
cuando la arena nos separaba los unos de los otros.

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