domingo, 1 de mayo de 2016

Día 32: la muerte contagiada por flores y glóbulos

Nobuyoshi Araki


Para hablar del vértigo hay que interrumpir el precipicio.
Para hablar de mis cenizas hay que saber que las flores son comestibles,
que el sol calienta los huesos para escribir de nuevo el orgasmo.
Para cerrar la herida hay que saber morder la puerta.

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