sábado, 28 de marzo de 2015

Mentí cuando los poemas todavía no eran sueños

Mentí cuando no me sacaron la sangre en la cocina,
cuando me dije que la belleza  podía ser buena,
cuando el sol no calentó mis huesos en una tarde de libélulas.
Mentí cuando vi que los osos estaban inseguros de comer
mis mejillas y mis muslos,
cuando te vi inseguro escogiendo la libertad o un ramo de rosas.
Mentí cuando no sabía si la tristeza iba a cambiar de himno o de paracaídas.
La sangre que me sacaron en la cocina
fue para que dios se hiciera una corona de versos alejandrinos,
una república de incienso.
Me abortó en una cruz de tulipanes.
Me vio crecer en un cuarto de baño,
con un cuchillo clavado en mi vagina.
Curé mis heridas con vinagre y mis ojos fueron vendados 
con el pus de tu corazón hervido de espanto.
Mentí cuando en mi sueño vi un padre violar a su hija,
 ella quería que la amara en frente de mí,
en frente de ti, en frente de tu hermano o amigo.
En esa tarde de libélulas no me penetraste como yo quise en un momento,
el sol no calentó mis pulmones de arena blanca,
y ya mis ovarios no podían dormir cuando me mentí
que yo era la única de mi vida.
Mentí cuando no tenía en una escopeta en mis manos.
La escondí en una montaña de cemento junto a un cofre
con las pestañas de mis seres queridos.
La escondí para no matar a dios en un campo de cal y amatista,
para no vomitar sobre tus muslos  las guerras
que yo perdí cuando la fotografía no existía
como cuento.





jueves, 19 de marzo de 2015

Himno de un espejo

Te quitas centímetros de piel cartílago lengua nova
tu cara parece un mosaico un jardín de ríos de leche y miel
tu pezón está llorando la sombra de un gato peleándose 
con su estrella lamida por una plaga de langostas
y el sol de luto en mis dientes.
Te clavo en tus mejillas de ausencia
el discurso alt- porn impr-porn
el signo cae de mi espina dorsal
mis manos están duras porque el carnicero
me hizo con espuma de golondrinas y unidades mínimas
de un significado grano de mármol  el ruido de la caída
repitiéndose en mis pies de agua sinceros de la fiebre
castigados por bombas y vacunas infantiles
con las que me sodomizaste de pequeña
 la niña crece en un mes incinerado de drogas
y el naranjo se quema como un bicho en la punta de mi estómago
naranja color de la venda
hablas de amor y yo hablo de aspirinas
el perro te lame la felicidad
la cama de santos apócrifos el edificio de invierno
mi dedo chupado 
tiritas en las que la palabra 
revolución se escribe con mayúsculas
se escribe con personificaciones 
hipérboles marchitas 
en las que la duda se ahoga en un espejo de agua.
Espejito, calienta la anatomía, la macroestructura y la microestructura del discurso pornográfico,
háblame en cuchillo y agua hirviendo
la sangre escuece la niña quiere construir un castillo de escamas
de bolsas de té y granos de granada
quiere lamer el culo del odio la sintaxis perfecta del odio
háblame en fonemas para hacer un himno 
un himno sano de luciérnagas 
sano de alquitrán
himno como himno 
como el amor que calienta la orina de mi pecho
apostillado en vértebras y  calles vacías.

viernes, 13 de marzo de 2015

Quiero que esta tragedia sea tan pura como tus lágrimas de cerdo

Quise un coño de placer dorado 
más puro que la heroína
Para honrarte.
Elise Cowen


Todas las personas están follando sobre un campo de lilas.
Y yo estoy mirando cómo los gatos 
se enamoran de los cuerpos descuartizados que hay en tu nevera. 
Estoy mirando cómo mis dedos tocan la cocaína que derraman tus ojos.
Índice o corazón para cuestionar el lenguaje
o para esnifar tu sangre arqueóloga de tu ombligo.
Cariño, sé que te estás enamoramdo de mi coño
mientras los gatos te arañan el monólogo 
que tienes preparado para tus fantasmas sordos de símbolos
mientras te digo que la sinceridad no es de color azul
mientras el llanto de un bebé te arruga la garganta
 y abraza tu cerebro saturado de rosas y hormigas.
¿El dedo índice? 
¿También el dedo corazón? 
Es porque no sé si quiero apretar  el gatillo
y aprender de la herida que imita todo lo que no soy
o silenciar todas las lenguas  de Babel. 
Si pienso en tus dedos veo: 
vidrio tuétanos dedal hilo paz cadáveres azúcar prueba 
punzón análisis éste ese aquel asfixiar  decir siempre no
los cerdos no lloran
sino que aman y se sinceran contigo
 no quiere decir que no se enamoren
de tus ojos llenos de rabia.
Sé que te estás enamorando de mi coño
mientras veo cómo los ángeles son crucificados en el mar
mientras veo cómo todas las personas están follando sobre un espejo
sobre tus ojeras anestesiadas de dolor
de células atómicas y besos monogramáticos. 
Los cerdos quieren lamer mis dedos índice y corazón
los cerdos quieren saborear el  etanol en mi lengua
saborear el color políticamente incorrecto.
Quieren ver cómo los piojos copulan en la ceniza
que cae de nuestros labios resecos y mal alimentados
cuando  besan  lastiman
y destrozan la ciruela 
el hueso de un país contaminado de paz.
Mientras que  las actrices se besan y se tocan
los pájaros dejan de ser nubes  para ser gatos que arañan las camas de los políticos
las caras de los menos corruptos y más sucios de dinero
la cara de Alicia 
la cara del insomnio.
Los conejos más felices están metidos en bolsas de basura
dices metiendo tus hilos de petróleo en mi coño
y yo sonreía en la oscuridad de mis párpados cerrados.



martes, 3 de marzo de 2015

Lo trágicamente bello.

Nuestras madres han puesto nuestros corazones en una batidora.
Van a batir el surrealismo que es bícefalo   
                                                                        bípedo 
                                                                                     intravenoso.

Las montañas se suicidarán.
Los árboles violarán las cenizas que olvidaron mis ojos árticos.
Estaremos mórbidos de 140 carácteres 
los signos se comerán nuestros estómagos 
el gusano se comerá al amante que no sepa que la muerte no existe
el mar rugirá crías de la historia literaria de nuestro amor.
Escribiremos  el no sacrificio fonológico de las guturales.

Nuestras madres han olvidado aliñar 
nuestros muslos metalingüísticos 
                                                         románticos 
                                                                        sin existencias.

Dudaremos de la humanidad como los grandes dudaron del lenguaje, de lo indecible.
Dudaremos del beso de la libélula.
Dudaremos de la fruta sana.
Dudaremos de la proteína malgastada.

No es real el porno como no es real lo que hemos escrito.
Rajaremos los ojos más bonitos que quisimos una vez besar.
Rajaremos el rito ventrilocual de la palabra.
El vómito será azul eléctrico efervescente 
la lejía nos lavará
y el estigma será llevado a un museo de arte contemporáneo.

Tus testículos ya no hablarán de azar.
Mis venas estarán ausentes de devoción.
Sangraremos la Trinidad invisible e inalámbrica de nuestros latidos
                                                                                                                     contagiosos
                                                                                                                                         de irrealidad.
Contagiaremos la lengua de pastillas indoloras de política erótica.
Dejaremos de mamar la sangre de la luna.
Los insectos significarán algo más que el asco.
Lo asqueroso será lo bello.
El excremento será lo que podamos pronunciar
                                                                          en los ojos 
                                                                                    de la seudodemocracia.

Nuestros niños  verán que la amistad es ficticia.
Nuestros niños verán  que el hambre es ficticia.
Nuestros niños verán que la justicia es ficticia.

Facebook será un ser humano o un gigante nórdico
y devoraremos y nos alimentaremos de sus pétalos 
de su carne que no es carne sino agua
de sus intestinos que nos estrangularán. Y nos alimentaremos de su esperma
                                                    de sus afluentes
                                                                         y de sus galaxias

dilatadas de -ismos no históricos.

Cuestionaremos el hiperrealismo de nuestros órganos.
¿Amaremos el hipocondrialismo?
¿Nos amaremos en el futuro?
¿Destruccionismo?
¿Neologismos?
¿Lo increíblemente asqueroso?
¿Lo irreal decible?
¿Lo irreal pornográfico?
¿Lo neodemocrático?
¿Lo realmente capitalista?
¿Lo perversamente revelador?
¿Lo verdaderamente efímero?
Ya hemos cuestionado la muerte, la eternidad,  la transcendencia.
Ya nos hemos cuestionado.


domingo, 1 de marzo de 2015

Tu madre nos enseñó que el mundo no era un poema universal

Tu madre ha visto cómo los huérfanos de la luna
eran pájaros sin labios y sin cabeza.
Tu madre ha visto cómo mis manos eran bautizadas
por un niño que se enamoró de su cama,
vieja y libre de puertas que no abrían caminos  hacia el mar.
Tu madre nos enseñó que en cada hueso
había un nido que recogía los aullidos de los perros más inocentes.
Y nos enseñó a escribir la depresión de aquellos niños que supieron reír
antes que sus padres,
antes que las amapolas abrieran el vientre de una guerra,
el vientre de una bomba que no estalló sobre las pestañas de nuestros hijos.
Ella creyó que la soledad del sol era la soledad de Roma.
El color blanco no brilla, me decía,
cuando me iba a casar contigo con coronas de una tumba abierta 
para los ojos de una araña.
La navaja no nos enseña  que la sangre sea un regalo o un río de bichos.
La caricia de tu mano no me enseña asumir que la historia haya cambiado. 
Ella ha visto parir a los cerdos en sus ojos de cristal,
cerdos de amatista, cerdos que hablaban de jaulas y cenizas,
cerdos que celebraban la unión entre luciérnagas y avispas,
muertas sobre mi pecho.
He visto metáforas que apuñalan y rezan.
He visto cómo el trigo se manchaba de rojo
cuando te besaba y mi lengua se cortaba con tus dientes,
y las mariposas sabían destripar las nubes de acero
para celebrar así el siglo XXI en sus brazos
mutilados por el aire.