domingo, 22 de noviembre de 2015

Siento un funeral de luciérnagas en mi cabeza

Sentí un funeral en mi cerebro...,  dice Emily 
Angélica Liddell


Los niños están viendo cómo sus padres follan en el cuarto de baño.
Los niños están viendo cómo sus cuerpos se ensucian con purpurina.
Los niños no comprenden por qué afuera no recogen los pájaros que cayeron de los árboles. 

Escribimos un testamento para que nuestros padres no lloren después que nos hayamos ido.
Los perros nos van a regalar flores de plástico para que nuestras clavículas pálidas de odio no tengan frío. 
Lo escribimos recordando que cuando cumplimos cinco años, teníamos ojeras, y muchas ganas de dominar el mundo,  de quemar las flores que había en la cocina, de rompernos las rodillas porque los columpios no nos ayudaban a tocar el cielo.  
Lo escribimos recordando que nos cortamos las pestañas porque no queríamos crecer.
Lo escribimos recordando que las libélulas nos vendaban los ojos porque no querían que viésemos como nuestros padres vomitaban en su décimo aniversario de casados.
Nuestros padres no sabían que habíamos crecido con un tiro en la cabeza.
Habíamos robado en una tienda de caramelos y ahí estaban osos de peluche apuntándonos. Ni sabían que habíamos ido al psicólogo porque estábamos enamorados de él, queríamos compartirlo en el cuarto de baño. 
Hemos manchado de tristeza las ventanas.
Hemos detonado muchas camas de matrimonio.
Nos hemos cosido las pestañas con cera de las velas que se encendieron en una noche romántica, en que los fuegos artificiales servían para que el sol se despertara antes de tiempo.
Las hadas nos habían dicho que nuestros órganos servían para resucitar a los actores pornográficos. 
Las hadas tampoco sabían que habíamos nacido con el cordón umbilical manchado de petróleo.
Ni sabían que nuestros padres habían salido en televisión para decir que se habían conocido en un peep show. 

Afuera los pájaros  siguen acribillados en el suelo.
Afuera las personas caminan con bolsas de plástico en sus cabezas.
Afuera los niños no saben que detrás de mis ojos hay un funeral de luciérnagas muertas porque hicieron el amor a oscuras.

   

1 comentario:

  1. Tengo que decir que a partir de este poema estoy escribiendo cositas en mi libro de poemas que estoy vomitando.

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