lunes, 14 de septiembre de 2015

Cuando la lluvia es verde y el corazón está mojado de tristeza

Cuando una espiga de trigo se cuela en la esquina de mi ojo
cuando me tocan y la lluvia es verde
 siento que mi corazón es un nido de pájaros

en una máquina de zurcir la memoria de los ángeles.

Van a decirme cuáles de mis lágrimas se van a salvar del matadero.

Van a preguntarme por qué son hombres mutilados

por qué la belleza siempre ha sido un error para encontrarnos a nosotros mismos

por qué los gusanos escriben poemas para los niños que quieren volar
por qué ellos quieren cortar las orejas a los santos

por qué los teatros son habitaciones para que el corazón se desangre
para que yo quiera quitar el pellejo de tus lágrimas de carne fluoerescente.

Van a decirme que no estoy lista para interprentar el latido la soledad y la fractura.
Van a decirme que no estoy lista para poetizar a los hijos putativos de la tierra.

Primero me cortarán las rodillas de trapo.
Segundo darán de comer a los perros una bandera blanca.
Tercero  debatirán sobre la geografía de mis sentimientos.
Separarán los sentimientos poéticos de los sentimientos platónicos.
Separarán los sentimientos realistas de los sentimientos profundos.
Después me dejarán en el escenario.
Y seré diálogo seré pureza seré un ángel sin memoria.

Cuando la lluvia es verde 
todos empiezan a murmurar.
La desolación tiembla en mi boca.
Solo se fijan en mis rodillas huecas. 
El vacío me sostiene me limpia me deja de nuevo sola
 y el verso largo se descompone en sílabas y en volutas de madera.
Y el público se cuela en mi ojo.
Y el ojo vomita lágrimas que se salvaron del matadero.
A quién escupo. A quién dejo que me grabe desnuda con una flor metida en la vagina.

¿Después de terminar la función dejaré de sostener las tripas en mis manos
para cerrar los ojos en un máquina de zurcir la arena?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada