lunes, 27 de julio de 2015

Un beso de buenas noches

Mañana los perros sin hocico besarán mi vagina.
Mañana el sol irá a la guerra con los hijos del mar.
Virgen de la Melancolía,
quiero que me perdones
quiero que me perdones porque he matado a tu hijo.
Yo fui una niña feliz traduciendo libros para aquellos hombres
que iban a ser ahorcados al siguiente día.
Fui una niña feliz con mis glóbulos mutilados de arena.
Fui una niña feliz quemando los pájaros que alguna vez me violaron por la noche.
Crecí en una ciudad donde las putas enseñaban sintaxis
a los hombres que soñaban con tocar las estrellas de mar en el espacio.
Crecí en una ciudad donde los médicos curaban con ceniza a los enfermos de esperanza.
Me enamoré de tu hijo cuando mi corazón era un nido de óvulos sin gramática ni escuela.
Cuando no supe hablar con mi sombra en el lenguaje de los árboles.
Me acuerdo de cuando lo maté los caballos se suicidaron en una iglesia
y mi corazón de leche era estrangulado en una mesa para diseccionar mariposas.
Sé que no me vas a perdonar por lo que te he hecho.
No quiero que me perdones
solo quiero que el horror no sea traducido
para aquellos niños que creen que la muerte no existe
y que sus padres no van a morir nunca.
Mañana los carniceros besarán mi frente y mis rodillas quemadas de inmortalidad.
Mañana seré arrojada al río, al mismo río donde ahogué a tu hijo de esparto.
Fuimos felices y quisimos casarnos en la bañera
donde tu hijo fue bautizado por un niño ciego
enamorado de la luna.
Virgen de la Melancolía,
te pido que después de que me cosen los ojos
 para que no llore y lastime de tristeza los narcisos
ver a tu hijo que me pidió antes de matarlo
un beso de buenas noches.

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