jueves, 2 de julio de 2015

La luna ahogada en un aljibe.

Una niña escondió su cadáver en la cama de su madre.
Antes vio a la luna suicidarse en un aljibe.
Se cosió las manos porque no quería arañar los ojos de las flores.
Cubrió el pecho vacío de su abuela con lavanda para que llorara en paz.
La luna ahogada cantó para que la noche no vomitara.
Sin embargo, vomitó, vomitó lentamente
en el sueño de un bebé que dormía en un campo de trigo.
Lloró con un nido de alambres entre sus piernas.
Aprendió a leer la guerra en cojines de esparto
nunca pensó tener en su garganta un incendio de nubes
nunca pensó que las nubes se deshacían en miel amarga
nunca pensó que la lluvia le haría daño.
Quiso atrapar el día con sus trenzas de nieve.
Quiso masticar el frío.
Cuando dejó de hablar con los pájaros de hierro
escribió hormigas en el vientre de su madre
escribió estrellas para no sentirse sola. 
Nunca pensó que se iba a enamorar de su amigo
que iba a morir en un campo de jazmín.
Besó sus mejillas antes que el sol lo apuñalara por la espalda.
Besó sus ojos antes que el atardecer le arrancara su corazón de madera.
Besó su tráquea antes que los gusanos aprendieran a sentir su dolor.
Comió golondrinas y ventanas de color lluvia
para olvidar su muerte
sin embargo no lo olvidó.
Fue operada debajo de un olivo.
Fue operada porque su corazón se hinchó como el vacío.
La luna ahogada cantó sus lágrimas bordadas de barro.
Cantó para aquellas niñas que no querían suicidarse por amor.


3 comentarios:

  1. "La luna ahogada cantó sus lágrimas bordadas de barro."

    Me encanta, y me pone el corazón de gallina a partes iguales.

    S.

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  2. Lunas insomnes con tanta historia como una tragedia incesante.

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