domingo, 17 de mayo de 2015

Salmo a los amantes al final no correspondidos

¿Pueden dos que no son amados vivir la tragedia de no amarse mutuamente? 
Angélica Liddell

Rompamos las rodillas a las montañas.
Robemos la lengua a los astros 
a los banqueros
a las preguntas
a los soldados perdidos en un reloj de arena.
Rezamos como amantes no correspondidos 
para asesinar a los hijos crueles de este jardín
a los hijos crueles y tristes de Dios.
Tengo tu cordón umbilical de oro atado a mi lengua
y tengo tu corazón tan asimétrico que no quiere llorar,
y sin embargo lloro
porque el poema no es la transcripción del amor
mis glóbulos no son traductores de la esperanza
y mi regla no ensucia un nido de golondrinas.
Rezamos como hormigas ahogadas
rezamos como vasos vacíos
rezamos con el ácido del estómago
saliendo por nuestras bocas.
Rezamos con la orina de los significantes
con las piernas quemadas de infancia
con los ojos hervidos de óxido
con los pulmones negros de pureza.
Siento mucho decirte que amar
es la mejor manera de contradecirse a sí mismo.
Siento mucho decirte que el amor es tan  orgánico como nuestros cuerpos
como lo que nos echamos por la boca
y digerimos y tiramos junto con  la basura o la mancha
el poema no es la mejor transcripción que se hace del amor.
Veamos cómo las estrellas juegan a ser pájaros que
quieren destripar los bosques 
los quirófanos abaratados de droga
la salud de ciertas flores.
Quieren leer las escamas de la adolescencia.
Olamos nuestros sexos prematuros de vértigo
prematuros de lluvia
prematuros de extinción.
Masturbémonos 
nadie nos enseñó a soportar tanto la soledad
nadie nos enseñó a escribir un poema
y menos a entenderlo.
Quiero asfixiarme con una almohada de sangre
para creer en la belleza
para creer en los enamorados del mañana.

2 comentarios:

  1. De mis preferidos de entre los que te he leído últimamente.
    Beso grande.

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