domingo, 26 de abril de 2015

Debajo del corazón ya el lenguaje no es el mismo

Debajo de mi corazón no hay nada
ni un mísero verbo
ni un niño que ladre flores muertas.
Debajo de mi corazón
no hay un hospital para el lenguaje
porque la sangre es tan absurda como la belleza.
Sí, la sangre es tan absurda como la belleza.
La sangre no tiene un cementerio para mis glóbulos
sucios de nieve, de montañas, de petróleo.
Y  no tengo un himno de cristal
no tengo un himno para decirte que mis venas
y mis huesos no son lo que parecen.
No son historias coaguladas de presente.
Coaguladas de pastillas
o de  ciervos moribundos en el asfalto.
No son grandes larvas de metal.
No hace falta que grabes esto en la memoria.
Ya estará dios de nuevo comiéndose los labios de tu madre
los sueños de plata de tu padre
la hierba pálida de tumbas
la luna pálida de drogas.
Estará comiéndose la lengua de las mariposas
la lengua de los peces con escamas de fuego
la lengua de una lámpara 
la lengua de un soldado
la lengua de un médico que ha asesinado a sus hijos.
Ya los niños no se suicidan por amor.
Ya los niños ven el sexo como algo que pertenece
a la prehistoria.
Debajo de mi corazón
no hay un verso en el que diga me quiero comer viva
quiero calentar mi carne en una sartén
hacer que tragues mi amor grasiento
para ver como tu estómago es una montaña 
de esqueletos sin cordón umbilical.
Debajo de mi corazón
tus pulmones son bolsas de basura
bolsas de palabras
bolsas de sílabas
bolsas de cerdos alejandrinos.
Debajo de mi corazón no siento el asco
no siento cómo mis ojos son  claveles tirados 
a una fuente de lejía.



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