viernes, 13 de marzo de 2015

Quiero que esta tragedia sea tan pura como tus lágrimas de cerdo

Quise un coño de placer dorado 
más puro que la heroína
Para honrarte.
Elise Cowen


Todas las personas están follando sobre un campo de lilas.
Y yo estoy mirando cómo los gatos 
se enamoran de los cuerpos descuartizados que hay en tu nevera. 
Estoy mirando cómo mis dedos tocan la cocaína que derraman tus ojos.
Índice o corazón para cuestionar el lenguaje
o para esnifar tu sangre arqueóloga de tu ombligo.
Cariño, sé que te estás enamoramdo de mi coño
mientras los gatos te arañan el monólogo 
que tienes preparado para tus fantasmas sordos de símbolos
mientras te digo que la sinceridad no es de color azul
mientras el llanto de un bebé te arruga la garganta
 y abraza tu cerebro saturado de rosas y hormigas.
¿El dedo índice? 
¿También el dedo corazón? 
Es porque no sé si quiero apretar  el gatillo
y aprender de la herida que imita todo lo que no soy
o silenciar todas las lenguas  de Babel. 
Si pienso en tus dedos veo: 
vidrio tuétanos dedal hilo paz cadáveres azúcar prueba 
punzón análisis éste ese aquel asfixiar  decir siempre no
los cerdos no lloran
sino que aman y se sinceran contigo
 no quiere decir que no se enamoren
de tus ojos llenos de rabia.
Sé que te estás enamorando de mi coño
mientras veo cómo los ángeles son crucificados en el mar
mientras veo cómo todas las personas están follando sobre un espejo
sobre tus ojeras anestesiadas de dolor
de células atómicas y besos monogramáticos. 
Los cerdos quieren lamer mis dedos índice y corazón
los cerdos quieren saborear el  etanol en mi lengua
saborear el color políticamente incorrecto.
Quieren ver cómo los piojos copulan en la ceniza
que cae de nuestros labios resecos y mal alimentados
cuando  besan  lastiman
y destrozan la ciruela 
el hueso de un país contaminado de paz.
Mientras que  las actrices se besan y se tocan
los pájaros dejan de ser nubes  para ser gatos que arañan las camas de los políticos
las caras de los menos corruptos y más sucios de dinero
la cara de Alicia 
la cara del insomnio.
Los conejos más felices están metidos en bolsas de basura
dices metiendo tus hilos de petróleo en mi coño
y yo sonreía en la oscuridad de mis párpados cerrados.



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