sábado, 28 de junio de 2014

Masturbando el horizonte

Amputación                    belleza sonora
el corazón llora                         belleza sucia
llora ballenas que se disecan en tu cuerpo prostituido por el poema.
Baudelaire amputa mis pies.
Baudelaire muerde el pétalo no podrido.

Putrefacción                   sombra que ladra flores de nieve.
Arden mis costillas                  la liebre muere en el orgasmo.
Tu cuerpo prostituye la historia de mis glóbulos muertos.
Glóbulos muertos [poemas esnifados por el cemento].

Baudelaire me lava el pelo.
Un gusano se retuerce por la calor de mis muertos.
Baudelaire me dice
que el espejo es la enfermedad de la noche.

Blanco frío                 láudano
el verbo entre cuerpos devorándose
la fornicación de los huesos  pálidos de fuego
o la fornicación de las noches que buscan sus cadáveres
en el poema.

El poema se hizo verbo respirando la muerte.
La belleza se hizo carne amputada
víscera o llanto
                            célula o mar.

Mar de litio. Me quema el pelo. La orina es negra.
Me lleva a un cubo de basura           las mariposas han orinado
sobre lo que sería mi tumba.
La nieve arde.                             Me diseco en la caída
en el borde de la llama o del sol que amanece en mis pulmones.

Baudelaire supo anestesiarme.
Los pájaros han defecado sobre el frío de una sala de operaciones.
La niña ha ladrado como la pequeña Sylvia.
Caen venas en las venas.

Escupo el mar viscoso de la soledad.
El mar se enferma.
En mi boca suena una ambulancia de abejas.

Miel agria. Se deshidrata la arteria de la luz.
El silencio es un feto limpio en mis dientes.
Ya no vomito. Hay gasas humedecidas por mi sangre blanca.

Las escamas del aire me congelan. El espejo ladra.
El yo se come a mi amante.
Baudelaire huye.

Pies en el vaso vacío. Temblor que arde o cuchillo. Pájaro o la inmortal.
Amantes o gusanos. Yo o. Muerte o.
Mi boca ha eyaculado pájaros que ladran versos masturbando el horizonte.






viernes, 20 de junio de 2014

Comer más allá de la muerte

El comer no me satisface tanto
como el desconocer el sexo de la muerte.
El comer no me satisface
si estoy escribiendo cómo es la luz
hasta quemar la vena del aire.
El comer no me satisface
si desnudas mi cuerpo en una bañera
con vinagre
para que la herida escueza
como la vida que se nos cruza para coger
manos vacías entre la basura.
El comer es calentar el vómito de la vida.
Tu percepción de gusto
ha cambiado
al saborear el seno de un santo
que escribía letras que torturaban
distorsionaban la imaginación
de una infancia.
Ahora lames el sexo de una piedra.
Y te sabe igual a quedarte ciego en una
pantalla blanca
a la espera de que dios baje
y te comuniques con él por el intercambio
de fluidos.
No soportaría que los gusanos que salieran
de su falo se los comieran los pájaros
porque dibujarían el vómito de lo absoluto
sobre mis retinas.
El comer es un himno que me deja el vientre
seco de amor hipocondríaco
seco de amantes históricos
seco de pastillas para la menstruación
seco de agua y de otras drogas
seco de sadomasoquismo emocional
que altera mi sistema nervioso
hasta querer  amputarme una mano
y con la otra rasurar tus piernas
y hacerlas sangrar
hasta la pantalla del ordenador de dios
se apague.

lunes, 16 de junio de 2014

Pintar de blanco el asco

Hablar del asco
de los herpes que salieron en mis comisuras
de la noche que inseminó tu vientre de cristo.
Hablar de mi mucosidad
después de llorar y tener el pesimismo
arañando las retinas de tus ojos.
Hablar del último vómito
que eché por el váter
mientras imagino
que hinco con unas tijeras
tus testículos de jefe romano.
Hablar de la hemorragia que tuve
a los seis años
vomité tanta sangre que conocí
el cansancio de mis venas
y el sueño profundo
y la luna me supo a jarabe de naranja.
Hablar de la androginia que existe
en nuestra imaginación
en nuestro vientre
en nuestros pulmones e intestinos.
Hablar de la anatomía de un sueño erótico
hablar de los perros que comieron
mi vientre limpio de enfermedades
de lejía y vanguardias
mientras pierdes el conocimiento
por el olor a la pintura blanca.
Mirar el cubo de pintura
y sentir que la mano se pinta y se ensucia
de muertos
saber que has comido la flor de loto
en mis labios de cráneo abierto.



sábado, 14 de junio de 2014

Amantes hipocondríacos

Mis amantes hipocondríacos
están metidos en bolsas de basura
de color verde.

Pronto estarán en el vertedero
haciendo trasplantes de órganos
con otros amantes expulsados de la nada,
de las ruinas de una antigua Roma,
con otros órganos de muñecos hinchables,
quemados con aceite de girasol.

Sí, eran mis amantes que se depilaban
sus estómagos,
los desinfectaban
y los llenaban de pastillas de Nolotil
y de Valium,
de termómetros digitales,
de zumo de naranja exprimido
de mi pecho.

Cuando estaban en la cama,
se limpiaban con alcohol, se echaban
crema para las quemaduras de aceite,
me masturbaban con guantes de látex.
Vomitaban en sus pechos
la manzanilla de sus estómagos.

Se castigaban con látigos de luz,
me escribían poemas en las mejillas,
cuando despertaba,
me llenaban las manos
de compresas.
Se creían que tenían irritaciones
en sus genitales.
Yo sangraba.

Comían el plástico de mis ojos
mientras el orgasmo
les arrancaba los párpados.
Después sus ombligos echaban semen
y sus falos se quedaban famélicos
de sistemas solares.
Sangraban ojos
y los ciervos se comían
sus estómagos
para no verse en bolsas
de basura de color verde.

domingo, 8 de junio de 2014

Adolescencia religiosa

Me hablas de que la religión
de los poetas ha desaparecido por el desagüe
de que los hemos desmitificado dando paso a la religión
de la adolescencia.
Dios habrá desaparecido entre bragas sucias,
entre calzoncillos inseminados.
 En el barroquismo de la suciedad 
estarán nuestras venas inalámbricas
enredándose a nuestros cuellos morados.
La asfixia olerá a nuestros fluidos vomitivos
por la boca de una musa griposa.
Hemos desmitificado a las musas
por nuestros cerebros diseccionados por cuchillos jamoneros.
 Los necesitamos para también diseccionar mi corazón y tu barriga
 plana de un adolescente inseguro.
La suciedad y el asco serán nuestra religión.
La inseguridad. La duda y el aburrimiento de una pantalla en blanco. 
Mi sexo será arañado por las garras de un gato y me escocerá. 
Lo coserán con puntos y mis ojos sangrarán redes de débil conexión.
Santificarás a los gusanos. Santificarás a las libélulas y a los disfraces de oso.
En nuestras cabezas habrá aureolas de plástico.
Te pintarás los labios de una pulga que encuentres muerta.
Nos correremos, nos pediremos perdón,
nos enamoraremos y nos mataremos
antes que el sol renazca en una pantalla gris
de un ordenador de una tienda de segunda mano.

miércoles, 4 de junio de 2014

Amantes ahogados

El mar nos masturba hasta deshidratarnos de sal
hasta que una gota salada golpee nuestro cerebro
alambrado de hebras de oro y sangre.
Nuestros fluidos bañarán a los peces
y se intoxicarán hasta dejar raspas
en nuestras costillas.
Seremos amantes metidos
en una olla con agua hirviendo
con el corazón blanco limpio de marcas
de cicatrices de color ámbar
de balas de cazadores huérfanos
de una madre loba.
Seremos amantes con el alquitrán
quemando los ojos de nuestros hijos
aún nacidos en mi útero de agua lunar.
Seremos cráneos olvidados puestos en las camas de satén
de los actores porno muertos en 2030.
Los niños conocerán el porno como una joya obsoleta
dejada en las ruinas de Pompeya.
Estaremos embalsamados
con alguna carne colgando de nuestras piernas
en las habitaciones de arte Recocó
en cámaras de vidrio para orgías parecidas
al Relato Soñado.
Estaremos inseguros incluso muertos
abandonados unidos en nuestros sexos en el asfalto caliente
con nuestras vísceras en las manos de un santo benévolo.
Tu ilusión hubiera sido en las manos de Platón o de Aristóteles.
Nos contentaremos con que el mar nos masturbe
hasta dejar nuestras gargantas golpeadas por raspas
de peces devorados por los tiburones.