miércoles, 26 de marzo de 2014

Una "tragedia" especial


Intento de cicatrizar el mundo está publicado en el nº2 fanzine படங்கள், he de decir que este fanzine es un pequeño tesoro,  muy bonito, surrealista, lo podéis ver en edición digital o tenerlo en papel por 0,50 más un euro por gastos de envío. Si lo queréis, podéis pedirlo en esta dirección: fanzinenoeresconsciente@hotmail.com. Estoy muy contenta de estar en el fanzine con Esther, con Alba Ceres,  con mi tocaya (Alien)...Y nada quiero dar las gracias a Esther :) . Aquí tenéis su blog: http://amanecernocturno19.blogspot.com.es/ Espero que os guste.




Intento de cicatrizar el mundo

Echo sal a las patatas,
la sal no me cicatriza del mundo.
¡Qué más da!
Me escuecen las heridas,
y tú te caes encima de la leche
sin calentar.
La prefieres sin azúcar
en medio de la nada,
charlando con tu gemelo
o tu fantasma vestido con unos pantalones
manchados de ketchup,
no piensas lavarlos a mano
porque vas a salir con un cuchillo a la calle
porque necesitas comer con agresividad cabras
depiladas como la noche.
Ahora entiendo es porque la sal quema,
porque queman mis bragas
y la leche no está caliente.
El fantasma quiere ser justo conmigo.
Tú sabes que debajo de él
estás mejor callado,
sin manos,
cicatrizando el mundo,
aunque sea por un momento,
aunque sea demasiado tarde.

lunes, 24 de marzo de 2014

Excitación lila.

Lila mi pecho inseminado de preguntas,
el vientre sujeta a los poetas apócrifos,
a los poetas que me hicieron tajadas
de carne y las clavaron con chinchetas
a un árbol blanco de sangrías,
de hemorragias abstractas de la imaginación.
Te excitas con este pecho lila
que ha hurgado tu imaginación hasta leer
el llanto de un recuerdo infantil
sobre amoricidio maternal.
Serás un náufrago de tu excitación.
La soledad será lluvia de oro en tu oído,
perderás el equilibrio,
y el sistema nervioso
que corrobora tu existencia
sobre mi piel.
Amanecerás con mi pecho lila
cuyos gusanos los odiarás
por hurgar tu muerte
en una isla de leche.

viernes, 14 de marzo de 2014

Óxido sobre papel

Asco en mi cabeza,
coagulado,
arena en mi garganta,
asco por no escribir bien 
con un punzón  mi muslo. 

He triturado el romanticismo 
con una lectura de mi cuerpo
en la soledad nocturna
de mis ojos secos.

Cobarde con un punzón,
con un bolígrafo roto sobre mi cuello.
Lo tiro.
Huele a lavanda la nada asexual,
estoy deprimida por la letra omega,
por la caducidad 
de un cartón de leche desnatada.

La derramo sobre mis pies
 y siento mi soledad
como una montaña
manchándose de sangre humana.

Estoy deprimida
 por la unidad de lugar,
por el plato sucio de tomate,
la lata de conservas vacía,
tu cuerpo en un libro de biología,
tus cuerdas vocales
oxidadas en mi nostalgia.

Después de la huella de mis sobras
en una jaula con los barrotes
de blanco,
y mis pies de blanco,

he estudiado mis glóbulos,
mi óxido sobre el papel
las picaduras, 
los lunares extirpados
sobre el papel

y no he conseguido
limpiar este vocabulario
que sangra
 sobre el nervio de mi mano
que sangra 
sobre el papel en que se ha inventado
mi cabeza contra la venda.






viernes, 7 de marzo de 2014

Amantes rasurados

Has sido un huérfano del horno,
              te has barnizado de quemaduras
de criaturas de miedo
                             sobre tus piernas 
rasuradas.

El grito de una tarde ardiendo por
la cuchara de metal que abre la boca
de la noche,
dejándola abierta para que entren
                                     juguetes rotos del porno,
jubilados de sus propias cenizas blancas,

jubilados de su enfermedad del diamante.


Has limpiado el microondas

por las manchas de sangre que te hiciste
en la cara,

creyendo la sensación de esa cuchara de metal
ardiente como la tormenta solar
                                       que derritió mi diente

el cual mordió tu lengua fría
y el suelo se quedó cubierto de ojos
                                     con escleróticas rojas.

fuera la última en confundirte un huracán de arena
con un huracán de imaginación sucia,

con tu saliva inundando el techo,
con tu sangre hirviendo contra el silencio
contra el agua y el jabón
                   para rasurarte tu nariz,
                               tu mandíbula, tus piernas y el espejo.

Has olvidado limpiar tus piernas,
                   me dices la excusa de la ceguera,
de haber visto huellas de una tragicomedia, 
de ver manchas parecidas a las cabezas de buitres
                                                                comiendo tu carroña
sobre piedras ardientes.

Me dices haber visto en esas manchas
                                    tu corazón girando en un microondas
y el suelo cubierto de platos blancos.

Me dices que
                          cuando rasuramos al sol 
y nos hicimos heridas frente al espejo

cogiste el alcohol y nos olvidamos 
del movimiento
                de la acción, 
                             del grito
                                     y de la enfermedad de la luz.



domingo, 2 de marzo de 2014

Amantes en un congelador


Nos habían metido a ambos en un congelador
con el cable pelado, como venas exteriorizadas
para alimentar a las crías del vacío. 

Nos enredaron con otros cables de sangre
                          a nuestras piernas fermentadas por el frío,
nos cambiaron de vértebras,
de fosas nasales,

no se congeló tu líquido espeso blanco,
hirvió hasta reventar tu memoria en mi pecho.

Estuvimos así hasta que el diluvio
había alcanzado            
                         el atlas "glacial" pegado
con silicona al norte
                                 de nuestros estómagos

despellejados

Nacieron serpientes en huevos rotos,
agarradas a las cuerdas vocales de la tierra
que quedaba
                    en esta cámara de mármol. 

Nos enredaron más hasta ver el universo
sacando de sus huesos,
                   cuchillos, platos y ropa
usada de la familia que nos tocó construir
con las manos de grasa.

Supimos la asfixia de la mortalidad
encajada y empujada,

             el sabor de lo humano,
el aliento de vernos como hermanos
y amantes en una incubadora,
en una placenta fuera
de semiótica, de esquizofrenia
y pureza.


Nos hicimos laberintos 
sin que el futuro le importara tampoco
la mirada que acababa de ser un bosque
                   que no tenía un cielo
por donde agarrarse.

Nos dieron de comer,
pero el alimento se hizo diente,

se hizo enfermedad de agua helada
y ahora enfermedad de comunión
y en ella fuimos  espejos
                          y seremos espejos
de un mismo animal
   y de un mismo equilátero 
en las piernas esquiladas
                                        del silencio.