sábado, 20 de diciembre de 2014

Vientre de tres corazones

¿Qué pasa si pienso en la muerte en mi vagina y en mi corazón?
¿Qué pasa si el corazón tiene las dos piernas amputadas?
¿Qué pasa si mi corazón sólo conoce la palabra 'duda'?
¿Qué pasa si mi corazón sólo sabe vomitar?
Sólo quiero que mis manos destrecen el miedo o el hambre.
Sólo quiero sangrar como Europa.
Tengo mis ojos anoréxicos de verdad.
Anoréxicos de promesas que rompieron el pájaro en amapolas y en gusanos.
Sólo quiero que la palabra me haga tripas de un árbol muerto.
¿Por qué tengo que creer que la destrucción no me salvará?
La destrucción me plagia.
La droga me plagia con mi boca destrozada por el miedo.
Mis heridas plagian tus larvas, devorando las cejas de tus padres.
Tus padres serán ángeles en mi estómago.
Mi vientre sentirá la tristeza de tener tres corazones.
Mi sangre será una pregunta para mis hijos.
Mis hijos no sabrán que la noche se desnucaba
para que la historia fuera en sus ojos una herida sentimental.
¿Cómo matar la historia de sus entrañas narrativas?
¿Cómo sacar el pus de la historia de sus pequeñas bocas
limpias de vómito y sábanas de hospital?
¿Quién me ha hecho traducir el exterminio a sus ojos?
¿Quién me ha hecho crecer con las manos que gritan un crimen?
La noche me mintió.
Se desnucaba para que las amapolas fueran soldados
que me dispararían en la frente.
Mi corazón vomitó a mis hijos.
Mi vientre vomitó el corazón de una ciudad estéril de cadáveres.
Vomitó la "vaca amarilla" de Dámaso Alonso.
¿Qué pasa si la tragedia es la pregunta que nunca quise responder?
¿Qué pasa si el hambre nunca existió?
Tuve que coger mis intestinos.
Tuve que coger la gripe y llevarla con otro nombre.
Dios me trenzó las venas para que mi boca no sonara a milagro.
Me las trenzó para que no fuera promesa.
Me las trenzó para que soñara con la espalda encendida de jaulas.
Mis hijos fueron cadáveres que encendían por su paso al mundo
la duda de ser respuestas.

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