miércoles, 10 de septiembre de 2014

Exhumo cerezas


Taladras mi pecho que exhuma cerezas
mi pecho de fuego que asa las mejillas de un yo cohibido.
Coges la lluvia de flores y entierras a Lana del Rey
en una urna de doble cristal para que no la maten
mientras duerme y pronuncia el paraíso de un renacimiento.
Besas sus labios resumiendo la arena del mundo en un instante de gas.
Lana del Rey se come sus uñas postizas para no arañar el sol
con el que te ves el rostro magullado y tus ojos llenos de testosterona-
infantil-no reconocida por tu corazón de sangre sabia.
Segregas tu saliva coágulo azul azótame con la vena arrugada del viento.
Luchas con la música de tus órganos que digieren la voluntad.
Mis medias rotas se resumen en la garra cruel de la soledad
en tu garra semiótica de lo que siempre has soñado y lo que me has querido decir.
Te imaginas que soy la musa de la lingüística de tu ser.
Te imaginas que los grandes tigres que has visto en el videoclip de Born to die
muerden poco a poco los músculos de mis ingles
que los cierras con hilo y los sanas con esmalte rojo.
Yo quiero tocar ese azul cielo cúpula con esos querubines diabólicos
que me recuerdan a los duendes que secuestran a Santa Beatriz.
Quiero que te aten en un árbol y te depilen tus brazos y tus piernas
para que te ensarten cuchillos como a San Sebastián
y que las moscas te quieran más que yo.
Las moscas estarán deprimidas porque tus orgasmos
serán rosas crudas que me vomitarás en mis piernas de Blancanieves
en las piernas de una gripe de otoño.
Taladro tu ombligo de dios muerto para que el perro de la juventud
lama tu sangre blanca de cuerpo poético.

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