domingo, 3 de agosto de 2014

El silencio pálido de los perros

Mudo el perro en su tristeza de lamer el muslo blanco de un ángel.
Mudo el perro en su tristeza de morder la nalga de mármol de un ángel.
El perro muere por una indigestión de símbolos.
Asimétrico orgasmo flor de esperma azul vena huérfana de la pregunta.
El perro escupe vidrio molido de tu cuerpo.
Echas baba de cordero o de dios mutilado.
Blanquísimo tu cuerpo sodomizado por el enemigo del arte.
Espejo sucio. Cadáver geométrico del placer.
El perro escupe una isla con niños asesinados.
Ladras en la cárcel de la perfección.
Huyen las pulgas de la morfina.
Te desinflas como un globo de cerdo.
Anubis hombre chacal embalsamador que me viola los pulmones
necrófilo que bebe la ternura de un pájaro que fuma la vagina del aire
bestia máscara de una tumba alucinación de un niño que abrió el ano
de la verdad.
Me hiciste la reina que comió a tus hijos.
Reina muda con una máscara de hierro y el sexo de diamantes.
Mi corazón mártir de los peces.
Riega con tu baba de hormigas el cráneo de mi amante Caín.
Cachorros de anestesia en mi nariz.
Perra durmiente descuartizada en un silencio pálido de silencios.
Perro vampiro que se comió la madre virgen de mis alimentos.
Muda la nieve donde aúlla el lobo su quemadura de un siglo sucio.


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