viernes, 15 de agosto de 2014

El porno de los árboles tristes

Lloras yodo
lloras la carne cruda de un gato
y la carne de tu estómago de niño jazmín.
Lloro el porno de los árboles tristes
y me ahorco con sus intestinos verdes
y las hormigas se convierten
en las salvadoras del caos.
En tu estómago guardas un féretro
de tortugas.
Las hormigas escriben baladas
para nuestros hijos que se han convertido
en estrellas en la garganta de un tigre.
Pierdo el color suero de nuestros orgasmos.
Pierdo la bestia que se comió al gato
manchado de basura blanca.
Pierdo mis rodillas anestesiadas
y la primera gripe con la que me enterré
en tu cama de pájaros caníbales.
Podrías ser un destructor de montañas
mientras yo cosería la lluvia
las trenzas para ahorcarte
y las pirámides de color lila.
El cerdo nos lloraría en tu cuna de pájaros asados.
No hemos conocido a los primeros amantes.
Ni hemos conocido a los primeros maniquíes
que eran inmortales en sus dramas de oro.
Bautizarán las estrellas
nuestros cadáveres calientes
y la eternidad de un año en que morirá el sol.
Nuestros niños se habrían enamorado de nosotros
con  anillos de ceniza
con  jaulas de una niña enamorada
por sus labios muertos de azul.
Tus espermatozoides han sido llevados como ofrenda
a los árboles depresivos.
Nuestros hijos que no conocieron la poesía 
eran hijos de la segunda gripe con la que me enterré
en la adolescencia de los pájaros muertos.
No hemos conocido a los actores de nuestro dolor
tampoco a los primeros árboles enfermos de sangre:
sangre mala del universo.
Nuestros hijos eran bulímicos al semen de dios
al semen de los poetas elegíacos del cielo estéril.
Lloramos el porno de los árboles estériles.
Lloramos el porno de los árboles salvajes
cortados por la mano del superhombre. 





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