lunes, 16 de junio de 2014

Pintar de blanco el asco

Hablar del asco
de los herpes que salieron en mis comisuras
de la noche que inseminó tu vientre de cristo.
Hablar de mi mucosidad
después de llorar y tener el pesimismo
arañando las retinas de tus ojos.
Hablar del último vómito
que eché por el váter
mientras imagino
que hinco con unas tijeras
tus testículos de jefe romano.
Hablar de la hemorragia que tuve
a los seis años
vomité tanta sangre que conocí
el cansancio de mis venas
y el sueño profundo
y la luna me supo a jarabe de naranja.
Hablar de la androginia que existe
en nuestra imaginación
en nuestro vientre
en nuestros pulmones e intestinos.
Hablar de la anatomía de un sueño erótico
hablar de los perros que comieron
mi vientre limpio de enfermedades
de lejía y vanguardias
mientras pierdes el conocimiento
por el olor a la pintura blanca.
Mirar el cubo de pintura
y sentir que la mano se pinta y se ensucia
de muertos
saber que has comido la flor de loto
en mis labios de cráneo abierto.



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