sábado, 19 de abril de 2014

Fermentación

Fermentada para la muerte
no para los dioses que se creen mortales.
La luz es como un feto en mis ojos cerrados
que ciega a los santos con bozales, con correas,
agobiados por las flores
que salen de sus bocas,
hechas de harina.
Con agujas sin anestesia en mi ombligo,
quiero limpiarme de tinta azul,
quiero ser una garganta dormida
de una mariposa que tiene polvo en sus costillas.
Vertebrada en espejos cuyos nombres
desaparecen colgados por cuerdas umbilicales
en las ramas de un eucalipto,
mordidos por caníbales
sin pies en el suelo.
Me pesa el aire
y me doy cuenta de que no llevo zapatos.

Poema con el que participé en Palabras prestadas y pertenece a este tercer poemario.

1 comentario:

  1. No hay duda que nos fermentamos en muertes que nos resucitan continuamente.

    Besos.

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