viernes, 14 de marzo de 2014

Óxido sobre papel

Asco en mi cabeza,
coagulado,
arena en mi garganta,
asco por no escribir bien 
con un punzón  mi muslo. 

He triturado el romanticismo 
con una lectura de mi cuerpo
en la soledad nocturna
de mis ojos secos.

Cobarde con un punzón,
con un bolígrafo roto sobre mi cuello.
Lo tiro.
Huele a lavanda la nada asexual,
estoy deprimida por la letra omega,
por la caducidad 
de un cartón de leche desnatada.

La derramo sobre mis pies
 y siento mi soledad
como una montaña
manchándose de sangre humana.

Estoy deprimida
 por la unidad de lugar,
por el plato sucio de tomate,
la lata de conservas vacía,
tu cuerpo en un libro de biología,
tus cuerdas vocales
oxidadas en mi nostalgia.

Después de la huella de mis sobras
en una jaula con los barrotes
de blanco,
y mis pies de blanco,

he estudiado mis glóbulos,
mi óxido sobre el papel
las picaduras, 
los lunares extirpados
sobre el papel

y no he conseguido
limpiar este vocabulario
que sangra
 sobre el nervio de mi mano
que sangra 
sobre el papel en que se ha inventado
mi cabeza contra la venda.






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