miércoles, 19 de febrero de 2014

Manchas de aceite en tu última palabra

Horizonte en un huevo frito.
Frita la elipsis. Frita la comunicación.

Sal en la pestaña.
Lágrima universal.

Tu vientre rebozado, carbonizado.
Momia en estado crítico. 
Es tu caja de Pandora
junto a los sesos de cerdo.

Deshuesada la noche.
Cálida desde    la            ausencia.

Pálida la corriente de latidos
canibalismo               sustantivo congelado
en la garganta del universo.

He guardado tu tenedor en la tumba.
Silencio en tu descomposición de efebo. 
No es infinito el llanto         la exageración
nos ha cambiado.

La carne en el desierto de cal.
Gritas. No te haces fértil con piel con tierra. 
El crepúsculo          fríe                mis ojos.

La caída de un cuerpo quemado.
Aceite en el testamento.

Gritas en la exhumada noche
con tu corona de cuchillos en la mesa.

Tu padre ha cambiado los pañales
en el último momento.

El crepúsculo me ha hecho daño.
Estoy congelada                  en la clara del vacío. 
Comer vacío. Comer vacío.
Comer  no es         quemar comer es un no-morir. 

Me pones en tu testamento
el futuro                      de mi no-extinción
el renacimiento, el amor cortés y la vanguardia
en la edad del acero y de la vitrocerámica,
con el aceite que eché sin querer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada