sábado, 18 de enero de 2014

Noche sin estómago

He medido mi subconsciente
en litros de leche semidesnatada.
Es lo que pasa por confundir
el crepúsculo con tu estómago de semen.
Lo he congelado
para llevármelo a la misa de esta tarde.
Sé que era importante ese estómago
por ser un plagio del Santo Grial.
Aquí está tu viuda que echa de menos
la noche en que te limpiaste los dientes
con barro
porque te confundías
la limpieza con ser el nuevo hombre
de la humanidad,
un héroe apenas tragado por la tierra
recién abonada.
Porque la noche no tiene estómago
como yo creía 
porque primero está el ciervo
y después la piedra
y lo que queda es la nada
pero no es la nada
sino lo que entiendo
por un pulmón metido en otro pulmón...
Y ahora serás el verbo de esa noche
mientras exista yo como estómago
y no como recuerdo.

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