viernes, 31 de enero de 2014

Inspiración por una caña de chocolate

Glucosa en mi mente gramatical.
Bajadas de tensión en mi despedida
con el mundo de los ojos vendados
en el reinicio del portátil.
Leche y tila para mis mañanas
de conciencia nerviosa.
Vivo y me duele estar de fantasma
entre estómago y estómago. 
Parada en la imaginación
que se sujeta de pie.
Imaginación a la mínima.
Inspiración por una caña de chocolate.
Ánimo en masticar.
No sentir los dientes como devoran
el hojaldre, el  azúcar.
Hay que tragar 
para mantenerse de pie. 
Para sujetarme en una apatía de plástico,
derretido en un día.
Huele a quemado,
huelo a inseguridad y delirio. 
Huelo a realidad, a wifi desconectado
para creer en mis sueños 
sin cuartos de baño cerrados.
Huelo a realidad en un análisis de sangre.
Anemia en la palabra.
La apatía como un velo de una musa
perdida en un desierto de nieve.
Azul en mi estómago no curado.
Gauchos en mi costilla ya mordida.
Modernismo de Martí para respirar
en el crepúsculo.
Zumo de piña como sangre en mi cuerpo
mi sinestesia como estómago ajeno.
Lo busco. Después mi placenta
de poetas apócrifos. 

Poema como crónica de lo que me ha pasado hoy.


3 comentarios:

  1. Ojalá todos los días fueran tan prolíficos. Besos.

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  2. Pues parece que no ha sido un buen día.
    Espero que estés mejor. Besos y buen fin de semana.

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  3. Pues no, debería estar contenta pero hoy sido apatía, cansancio y tristeza.

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