sábado, 4 de enero de 2014

¿Hablamos de crecer?

Todo por una tortilla liada.
Con la yema destrozada, el aceite caliente 
dejas que te queme en el pecho creyéndote
que eres un soldado de Troya
abatido, con el polvo en la boca 
apenas sin articular una palabra 
oyendo cómo arde tu ciudad. 
El grito pierde a cambio de ser una sombra, 
mientras esté apagado el fuego y la sartén olvidada.
La electricidad es otro cantar. 
Tiritas, pasta de dientes, agua
y el escuchar un  intento de homicidio en la televisión
son los modos para tranquilizarte.
¿Hemos hablado de crecer?
Hemos hablado de mis pechos
de las crisis de ansiedad de los vecinos
del incendio en una sex-shop
del  "porno-alimenticio"
de traficar con chicles o medicamentos.
Pero no hemos hablado de crecer.
Las quemaduras ya no eran como las de antes
ni las gargantas de los colibríes
ni los cartones de leche entera
ni los esparadrapos
ni la lejía detergente de color
ni los orinales
ni los cementerios.
No hemos hablado de crecer me recuerdas
y lo recuerdo
y es cuando esta "tragedia" tiene sentido.

2 comentarios:

  1. Qué versos más duros. Como para caerse. Mejor no hablemos.
    Me gustó mucho, saludo.

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  2. El crecer conlleva eso, el tener cicatrices y quemaduras, los las marcas de la lucha diaria. Besos.

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