sábado, 7 de diciembre de 2013

Batido de chocolate

Mañanas de barro.
Me lleno
y los gatos huyen de mí.
Mañanas de celo.
Me bebo
y los gatos arañan
mis piernas de dios,
me visten de animal salvaje
desde el silencio.
Sólo quedan vasos
mamando de la enfermedad
y del vacío.
Mañanas de leche.
Me lloro
y los gatos se visten de dioses
sobre mi cara.

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