miércoles, 20 de noviembre de 2013

Suicidio en la cocina

En el frigorífico, en la tercera bandeja,
está decapitada la cabeza de San Juan.
Las orquídeas se besan y los tallos se entrelazan,
la luna es una mendiga que pide leche y sangre.
Habla la lluvia en tu piel y no es ácido lo que escupo.
Las hormigas rojas persiguen un rayo de santidad.
Mis labios piden óxido, y yo una felpa de cuchillos.
Con púrpura saludo mi cuerpo.
Tus ojos me saludan como mi futuro enterrador.
Sonrío, debajo de mis pies creceré.
No te preocupes, estoy muriendo 
con los cuchillos restregándome la vena.
La lluvia me empapará y limpiarás la cocina
como el amor y la cadena alimenticia que existieron
entre nosotros o algo parecido.

Este poema pertenecía al primer poemario, pero he decidido quitarlo y añadirlo a este blog.

1 comentario:

  1. una cocina para que la visite el Chicote...
    Extraordinario poema, besos.

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