domingo, 22 de septiembre de 2013

Limpieza

He desconocido el mundo
cuando intentaba limpiar
una mancha de sangre sobre el suelo.

He roto el espejo de mi madre
y he visto mi cabeza rodando por la carretera
volteada por miles de camiones
sin intención de pararse,
acariciándome la horrible calor de las tres.

No se quita,
nada me quitará del medio.
Escupo la mancha de mi cuerpo,
las flores de las cortinas
parecen cortadas para sepultar mis ojos.

Me arden las manos,
la cabeza me da vueltas
empiezo bajar de las nubes
y me doy cuenta de que vivo entre interrogaciones:
caras con garfios,
caras con anzuelos
que me sacan del mar
agarrándome del labio inferior.

El sol siempre está por medio
me asusta pensar
que mi cara está blanca
porque no me acuerdo
de cómo lloré la última vez.

Será porque agonizaba
con estricta seriedad.

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